Fin de Año Luso

Fin de Año Luso
Hola a tod@s

Ya estamos de vuelta de nuestras vacaciones de invierno. Este año, sin previsión alguna, nos dejamos llevar un poquito por la aventura y decidimos ir reservando los hoteles con un día de antelación para ver qué nos deparaba el destino. De esta forma, comenzamos nuestros días de descanso en Vigo y terminamos pasando el fin de año en Aveiro (Portugal).
Y para que no os perdáis detalle, al final de post os he dejado colgada una guía más completa con información de precios de restaurantes, hoteles, recorridos y rutas por carretera.

 

Para quienes no conozcáis esta ciudad gallega, comentaros que Vigo es un muy buen punto de partida si lo que queremos es pasar unos días visitando la zona conocida como Las Rías Baixas. Para los viajeros a los que les guste el turismo gastronómico, comentarles que en Vigo se pueden degustar muy buenas viandas, especialmente el pulpo a feira (entre los 10 y los 12 euros dependiendo del restaurante) y una de las zonas más conocidas y populares para comer es el Barrio de la Piedra. Barrio peatonal en su mayoría, por lo que es muy cómodo si vamos con niños y conectado con el puerto a través de un centro comercial que nos ofrece unas vistas estupendas de la ría.

Para dormir, nosotros nos quedamos en el hotel NH Palacio de Vigo. Muy bien situado, a dos calles del centro de la ciudad. Es un hotel de habitaciones pequeñas pero modernas, buen servicio, parking privado y un desayuno no muy variado pero sí con todo lo imprescindible.

Si vais a pasar dos o tres días en la ciudad, os recomiendo en primer lugar que vayáis al centro tanto para visitar la zona comercial repleta de edificios bellísimos y peatonal en su mayoría, como el barrio de La Piedra, llena de restaurantes y tiendas locales. En la zona del centro histórico, es imprescindible visitar la Praza da Constitución y la Concatedral de Santa María.

Por otro lado, Vigo tiene una zona portuaria enorme (se extiende más de 20 km) con amplias zonas para pasear mientras vemos las embarcaciones. Y si vais en verano, una buena excursión es la de las Islas Cíes. Eso sí, al ser un espacio natural protegido, tiene restringido el número de visitantes por lo que es importante comprar los billetes con antelación.

Nuestra segunda noche la pasamos en Baiona. Situada a 38 km de Vigo, esta pequeña población gallega tuvo un importantísimo papel en el descubrimiento del nuevo continente. Y es que Pinzón, el expedicionario español, fue el primero en volver de las «américas» y convirtió esta localidad en el primer testigo en conocer la noticia. De hecho, en Baiona se puede visitar una réplica exacta de la carabela «La Pinta».

Para dormir: Nosotros nos alojamos en el Parador, antigua fortaleza medieval reconvertida en hotel de cuatro estrellas. Como Parador Nacional, es uno de los más bellos que hemos visitado, con estancias cuidadísimas de fuerte carácter medievo, un claustro, varias terrazas desde donde poder disfrutar de las vistas del rompeolas y un paseo, rodeando su muralla, restaurado para poder ir sin problema con la sillita infantil. Además, este Parador Nacional ofrece vistas 360 grados de la playa y el Puerto de Baiona.

Para comer o cenar, podéis bajar andando a Baiona desde el Parador mientras disfrutáis del paseo que, por cierto, es de pago para los visitantes que no están alojados en la fortaleza. 1 euro si vas andando y 5 euros en coche. Además del paseo que os he comentado alrededor de la muralla del Parador, el Ayuntamiento de Baiona ha dispuesto un paseo marítimo abajo, cerca del agua muy cómodo si vais con los peques.

Como os decía, podéis bajar a comer a Baiona,  su casco antiguo está repleto de bares y restaurantes donde comer buen pescado y buen marisco. Otra opción totalmente válida en cenar en el propio Parador pero en lugar de hacerlo en uno de sus salones más formales, dentro de la fortaleza y dependiente de Paradores, se encuentra el restaurante La Pinta, algo más informal y de precios más asequibles pero si restar un ápice de buen servicio. Os recomiendo las croquetas de lacón con grelos, exquisitas, y de postre, Enxebre. Se trata de varios postres que se sirven juntos: brownie, filloa, tarta de almendra, canutillo de crema…

Pero si lo que queréis es disfrutar de una experiencia gastronómica con vistas al mar incluidas, la recomendación se encuentra a unos pocos kilómetros de Baiona, dirección A Guarda. Se trata del restaurante Rocamar. En su entrada, recibiendo a los visitantes, una fotografía del Rey don Juan Carlos inmortalizando el momento de una de sus visitas a este local. Es por esto por lo que podéis haceros una idea del nivel de este establecimiento. Entre sus especialidades, la langosta, la empanada de zamburiñas o la caldeirada de rape y rodaballo. Este local cuenta con dos aparcamientos privados y un salón con amplias cristaleras en donde se puede cenar a escasos metros del agua.

Por recomendación de Carlos Abad, buen viajero y compañero de trabajo, decidimos continuar hacia A Guarda. Nuestro próximo destino nos esperaba a unos 30 km por la carretera de Pontevedra-353.
De camino, no dejéis de visitar Oia y su monasterio desde el que, cuenta la leyenda,  los monjes dispersaron una flota pirata a cañonazos.
Para comer bien y barato, os recomiendo encarecidamente el merendero «A Camboa», situado frente al mar. Tiene una zona cerrada dentro y otro espacio abierto y exterior de inmejorables vistas. Por 5 euros cada persona, se puede de disfrutar de una buena empanada gallega con imágenes de postal.
Tras una comida copiosa, seguimos la ruta marcada hacia el monte de Santa Trega. Una buena subidita en coche que os irá dando una idea más o menos acertada de lo que os encontraréis al llegar arriba; la espectacular desembocadura del Miño.

Al otro lado de la ría se encuentra Portugal y podéis acercaros al país vecino montando en Ferry. El viaje, con el coche incluido, solo cuesta 2,60 euros por lo que es una muy buena opción si vais a continuar hasta Portugal y queréis serpentear un poco por sus poblaciones costeras. Desde lo alto del monte, en donde hay un par de restaurantes, podéis tomaros algo disfrutando de las vistas.

En A Guarda, nos alojamos en el Convento de San Benito. Situado en la plaza del mismo nombre y en pleno centro a escasos metros del puerto. Se trata de un establecimiento con sabor, con encanto, de habitaciones austeras pero espacios comunes muy cuidados, muy al estilo de las casas rurales que tanto nos gustan a Mr. Columpio y a mí.

Llegamos al anochecer y nada más soltar las maletas, nos fuimos a dar un paseo por el puerto. Es pequeño pero está lleno de restaurantes, turistas y pescadores.
Para cenar, la recomendación del Columpio se llama «Alborada», Carmen, su propietaria, es un encanto y regenta el establecimiento elegido por los turistas de TripAdvisor 2013.

Y hasta aquí la primera parte de nuestras vacaciones de Navidad. En el próximo post, seguiremos nuestro camino hacia Oporto para tomarnos las doce pasas, tradición lusa y disfrutar de un paseo por los canales de Aveiro.

Descarga la Ruta con información más completa pinchando aquí
Con este post participo en la fiesta de enlaces de Personalización de Blogs

 

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2 Comments

  1. 03/01/14 / 12:43

    Las fotos malísimas la verdad, nos hemos quedado momentáneamente sin cámara y hemos tenido que tirar de una compacta. Además ha llovido todos los días y el reportaje ha quedado algo más deslucido. De cualquier modo, si no conoces la zona, te recomiendo 100 por 100, sobre todo por el marisquito…Y tú que eres especialista en repostería, ya sabes que en Portugal hacen unos postres riquísimo..Besos!

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